El tópico ya lo conoces: «ser autónomo en España es un infierno fiscal». Cada mes pagas la cuota. Cada trimestre toca el IVA y el pago fraccionado del IRPF, y aunque el IVA no sea tuyo, duele verlo salir de la cuenta. La pregunta que me hice es sencilla: si un asalariado y un autónomo quieren llevarse exactamente lo mismo, 3.000 € netos al mes, ¿quién paga más impuestos y quién tiene que generar más dinero en bruto?

Spoiler: la respuesta no es la que dice el tópico.

¿Quién paga más impuestos, un autónomo o un asalariado?

Para llevarse lo mismo, el asalariado paga más. Para que un asalariado se lleve 36.000 € netos al año, su empresa tiene que gastar unos 66.900 €. A un autónomo le basta con facturar unos 53.800 € (sin IVA). Son unos 13.000 € de diferencia al año a favor del autónomo, y el Estado se queda con el 46 % en el primer caso y con el 33 % en el segundo.

He hecho el cálculo con dos perfiles equivalentes: soltero, sin hijos, residente en Zaragoza y con las normas de 2026. El asalariado tiene contrato indefinido. El autónomo está en estimación directa simplificada, no tiene tarifa plana y, para que la comparación sea limpia, no tiene gastos.

Comparación con 3.000 € netos al mes (en euros al año)
ConceptoAsalariadoAutónomo
Lo que paga el cliente o la empresa66.85453.848
Cotización de la empresa (32,15 %)16.264No aplica
Sueldo bruto o facturación50.58953.848
Tu cotización a la Seguridad Social3.2886.547 (546 €/mes)
IRPF11.30111.301
Neto para ti36.00036.000
Total impuestos y cotizaciones30.854 (46 %)17.848 (33 %)

El IRPF sale exactamente igual en los dos casos, y no es casualidad. Si los dos se quedan con el mismo neto después de cotizar, Hacienda les grava prácticamente la misma renta. Toda la diferencia está en la Seguridad Social.

¿Por qué el autónomo paga menos aunque no lo parezca?

El asalariado tiene un impuesto que nunca ve: la cotización de la empresa. Por cada euro de nómina bruta, la empresa ingresa en la Seguridad Social alrededor de 32 céntimos más. Es la suma de contingencias comunes (23,60 %), MEI (0,75 %), desempleo (5,50 %), FOGASA, formación y accidentes de trabajo. Ese dinero no aparece en la nómina, pero sale del valor que genera el trabajador.

El autónomo, en cambio, ve todo lo que paga. Cotiza un 31,5 % aproximadamente, pero sobre una base de cotización que suele ser mucho más baja que sus ingresos. Con unos rendimientos de 4.170 € al mes, la base mínima que le corresponde en 2026 es de 1.732 €. El asalariado, en cambio, cotiza por su sueldo completo: unos 4.200 €.

El resultado es una cuña fiscal (lo que se queda el Estado entre lo que paga el cliente y lo que cobras tú) del 46 % para el asalariado y del 33 % para el autónomo.

¿El IVA es un impuesto que paga el autónomo?

El IVA no cuenta en esta comparación porque no es tuyo. Lo paga tu cliente y tú solo lo recaudas para Hacienda. Duele porque lo ves entrar en tu cuenta y salir tres meses después. Pero el asalariado también tiene una retención de IRPF en nómina que nunca llega a tocar, y por eso no la siente igual. Mi consejo práctico: separa el IVA y el IRPF de cada factura en una cuenta aparte el mismo día que cobras. Deja de doler cuando dejas de verlo como tuyo.

¿Qué juega en contra del autónomo?

Pagar menos impuestos no significa estar mejor. Esos 13.000 € de diferencia tienen una contrapartida, y conviene conocerla antes de celebrar nada.

  • Menos protección social. Cotizar sobre 1.732 € en lugar de sobre 4.200 € también significa prestaciones calculadas sobre 1.732 €. Pasa con la pensión y pasa con las bajas.
  • Una baja te sale cara. Con una enfermedad común, el autónomo no cobra nada los tres primeros días. Del día 4 al 20 cobra el 60 % de su base, y desde el 21, el 75 %. Además, sigue pagando la cuota durante los primeros 60 días. En nuestro ejemplo, un mes de baja supone unos 1.000 € brutos para el autónomo y unos 2.500 € para el asalariado, que encima no deja de cobrar nómina ni pagar cuotas.
  • No hay paro, hay «cese de actividad». Existe, pero exige acreditar causas concretas (pérdidas, fuerza mayor, pérdida de licencia…) y es mucho más difícil de cobrar que una prestación por desempleo.
  • Tus vacaciones no las paga nadie. Un asalariado tiene 30 días naturales de vacaciones y unos 14 festivos pagados. El autónomo tiene que sacar los 53.800 € trabajando unos 11 meses.
  • No todas tus horas se facturan. Presupuestos, reuniones comerciales, facturación, gestoría, formación… Todo eso es trabajo, pero nadie te lo paga.
  • Impagos y huecos. Si un cliente no paga o un mes no entra trabajo, el golpe es tuyo. Además, el IVA de una factura emitida se ingresa aunque no la hayas cobrado (salvo que estés en el régimen de criterio de caja).
  • Sin indemnización. Si tu principal cliente se va, no hay finiquito ni 33 días por año trabajado.
  • Carga administrativa. Modelos 303, 130, 111, 390, la renta, VeriFactu… O tiempo, o gestoría.

¿Qué ventajas y palancas tiene el autónomo?

No todo son malas noticias. El autónomo tiene herramientas que el asalariado no tiene, y muchos no las aprovechan.

  1. Eliges tu base de cotización. Por encima de la mínima de tu tramo puedes subirla, y cambiarla hasta seis veces al año. Esto permite usar parte de esos 13.000 € para comprar protección. Por ejemplo, si en nuestro ejemplo subes la base hasta unos 4.200 €, la misma sobre la que cotiza el asalariado, la cuota pasa de 546 € a unos 1.328 € al mes. Es decir, unos 9.400 € más al año, y a cambio cotizas sobre la misma base que él. Incluso así, sigues necesitando facturar menos de lo que la empresa paga por el asalariado: unos 63.200 € frente a 66.900 €.
  2. Te deduces gastos que el asalariado paga de su bolsillo. Ordenador, software, móvil, formación, coworking, dietas en días de trabajo fuera (hasta 26,67 €/día en España, pagando con tarjeta) o seguro médico (hasta 500 € por persona). Y si trabajas en casa, la parte proporcional de alquiler o hipoteca, IBI y comunidad, además del 30 % de los suministros sobre esa proporción. Además, recuperas el IVA de esas compras.
  3. Un 5 % de gastos «de difícil justificación», hasta 2.000 € al año, que se aplica solo en estimación directa simplificada.
  4. Más margen en el plan de pensiones. Un asalariado sin plan de empresa puede reducir como máximo 1.500 € al año en un plan individual. El autónomo llega hasta 5.750 € a través de planes de empleo simplificados. A un tipo marginal del 37 %, eso son más de 2.100 € de IRPF diferido cada año.
  5. Ayudas al empezar. La tarifa plana es de 80 € al mes (unos 88 € con el MEI) durante 12 meses, y puede prorrogarse otros 12 si ganas menos del SMI. Además, los nuevos autónomos pueden aplicar un 7 % de retención en lugar del 15 % durante el año de alta y los dos siguientes, y una reducción del 20 % del rendimiento neto en el IRPF los dos primeros años con beneficios.
  6. Pones el precio. El asalariado negocia una subida al año, si hay suerte. Tú puedes revisar tarifas, sumar clientes o especializarte. Y no dependes de que un solo pagador decida por ti.

¿Cuánto tiene que facturar un autónomo para cobrar 3.000 € netos?

Si quieres 3.000 € netos con una protección parecida a la de un asalariado, la cifra que tienes que mirar ronda los 67.000 € al año, no los 53.800 €. Es casi exactamente lo que le cuesta ese trabajador a su empresa. Visto así, el sistema no castiga tanto al autónomo: simplemente le traslada costes que al asalariado le paga otro.

Facturación necesaria para 3.000 € netos al mes
EscenarioFacturación anual sin IVA€/hora con 1.300 h facturables
Base mínima, sin gastos53.848 €41 €
Base mínima, 4.000 € de gastos57.848 €45 €
Base igual a la del asalariado, 4.000 € de gastos67.236 €52 €
Referencia: coste empresa del asalariado66.854 €No aplica

Las 1.300 horas facturables son una estimación prudente. Corresponden a unos 11 meses de trabajo descontando el tiempo comercial y administrativo, que también es trabajo. Si tu tarifa real queda por debajo de estas cifras, el problema no son los impuestos: es el precio.

Haz el cálculo con tus números

He preparado una calculadora de impuestos gratuita para autónomos con la misma lógica de este artículo: escribes el neto que quieres cobrar, tus gastos y tus horas, y te dice cuánto facturar, qué cuota pagarías y cuánto le costarías a una empresa en nómina.

Abrir la calculadora

Dos consejos que a mí me funcionan:

  • Calcula tu tarifa al revés. Empieza por el neto que quieres, suma cuota, IRPF, gastos y un colchón para meses flojos, y divídelo entre tus horas facturables reales. Es el mismo razonamiento que aplico cuando explico cuánto cuesta gestionar las redes sociales de una empresa.
  • Ten una reserva de tres a seis meses de gastos. Es tu paro, tu baja y tu indemnización, todo en uno.

Conclusión: ni tan desgraciados ni tan afortunados

En impuestos puros, el autónomo sale ganando: para el mismo neto, el Estado se queda con un 33 % frente a un 46 %. El tópico del «infierno fiscal» nace de que el autónomo ve cada euro que paga, mientras que el asalariado nunca ve la mitad de los suyos.

Eso sí, lo que el autónomo se ahorra en impuestos lo pierde en red de seguridad: bajas peores, pensión más baja, ni paro ni vacaciones pagadas. La clave está en usar esa diferencia con cabeza, ya sea subiendo la base de cotización, ahorrando para la jubilación o creando un colchón. Y, sobre todo, en poner precios que incluyan todo eso.

Así que la próxima vez que te duela el modelo 303, recuerda que ese dinero nunca fue tuyo. Y cuando te duela la cuota, recuerda que tu vecino asalariado está pagando más, solo que no lo ve.

¿Eres autónomo en comunicación? Escríbeme y cuéntame cómo calculas tus tarifas.

Supuestos del cálculo y fuentes

Cálculos orientativos con la normativa vigente en octubre de 2026. No sustituyen el asesoramiento de un gestor o asesor fiscal.

  • Perfil común: soltero, sin hijos, residente en Aragón, 12 pagas netas de 3.000 €, sin deducciones autonómicas.
  • Asalariado: contrato indefinido; cotización del trabajador 6,50 % y de la empresa 32,15 % (accidentes de trabajo estimados en un 1,5 %, depende de la actividad); 2.000 € de «otros gastos» deducibles del trabajo.
  • Autónomo: estimación directa simplificada, sin tarifa plana, cotización del 31,5 % sobre la base mínima de su tramo (rendimientos de 4.050 a 6.000 €/mes, base mínima 1.732,03 €), 5 % de gastos de difícil justificación.
  • IRPF: escala estatal y escala autonómica de Aragón de 2026, mínimo personal de 5.550 €.

Fuentes: