Trabajo en el local siempre que es posible. La luz natural y la atmósfera del espacio forman parte del mensaje. Para marcas de producto que necesitan fondo limpio también trabajo en estudio.


















Antes de la sesión revisamos la carta, el estilo del local y el mensaje que quieres transmitir. Coordinamos con cocina los platos y los tiempos para que todo llegue a cámara en su mejor momento, sin carreras ni improvisaciones.
Entrego el material listo para la carta, la web y las redes sociales. Formatos verticales para Instagram, horizontales para web y cuadrados para cualquier canal. Sin pasos extra por tu parte.
Restaurantes, bares, cafeterías, pastelerías, panaderías, caterings, empresas de alimentación y bodegas. También para food bloggers, marcas de productos gourmet y plataformas de delivery que quieren mejorar la conversión de sus fichas de producto.
En hostelería, una buena fotografía es la diferencia entre que alguien elija tu restaurante o el de al lado. La carta visual es el primer argumento de venta antes de que el cliente pruebe nada.
La sesión se monta alrededor del servicio, no al revés. Lo habitual es trabajar por la mañana o a media tarde, cuando la cocina no está en plena carga, y sacar los platos de uno en uno según se emplatan. Un plato caliente aguanta bien delante de la cámara entre tres y cinco minutos; a partir de ahí pierde brillo, la salsa se seca y ya no hay retoque que lo arregle.
Por eso acordamos antes el orden: primero los platos que se estropean rápido, después los que aguantan, y al final ambiente y detalle de sala. Si tu carta tiene doce platos, en una mañana salen todos.
Google Maps y la ficha de empresa son el primer sitio donde alguien mira antes de reservar. Luego vienen la web, la carta digital, los agregadores de reserva y las redes. Cada canal recorta distinto, así que entrego cada plato en horizontal y en vertical.
También sirven para prensa. Cuando un medio local pide fotos para un artículo sobre el restaurante, tener un archivo decente evita improvisar con el móvil a última hora.
Fotografía gastronómica para restaurantes, bares y marcas de alimentación en Zaragoza. El objetivo es que tu carta, web y redes sociales transmitan calidad y apetito desde la primera imagen.
Creo fotografías pensadas para redes sociales, anuncios y otros soportes, combinando composición, luz y estilo de marca para que cada plato refuerce tu identidad.
Menús digitales, delivery, campañas de temporada, lanzamientos de producto y contenido para Instagram, Facebook y LinkedIn. Fotografía para empresas de hostelería con enfoque comercial.
Trabajo en el local siempre que es posible. La luz natural y la atmósfera del espacio forman parte del mensaje. Para marcas de producto que necesitan fondo limpio también trabajo en estudio.
Lo habitual es entre 6 y 15 platos en media jornada, coordinando con cocina los emplatados para que el ritmo sea fluido y los platos lleguen a cámara en su punto óptimo.
Sí. Una sesión gastronómica completa incluye tanto fotografía de platos como imágenes del espacio, el equipo y los detalles que transmiten la personalidad del local.
Sí. Entrego formatos específicos para Glovo, Just Eat, Uber Eats y similares. La calidad de las imágenes en estas plataformas influye directamente en el número de pedidos.
Trabajo con equipo de iluminación propio, así que no dependo de la luz natural del local ni del horario. Esto permite fotografiar en cualquier momento del servicio.
Sí. Es habitual organizar sesiones para cubrir un menú completo, incluyendo entrantes, platos principales, postres y bebidas, en una sola visita al local.
No. Trabajo en horario de no servicio o en una sala que no esté en uso. Si queremos fotos con clientes y ambiente real, lo planificamos aparte y contando con su consentimiento.
Sí. Además de los platos suelo cubrir barra, sala, detalle de bodega y el equipo en cocina. Es el material que da personalidad al restaurante y el que mejor funciona en redes.